El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, informó que la Policía Boliviana aprehendió a Julio Lero Tayo, de 20 años, quien admitió ser el autor del asesinato de Francisco Marupa, un indígena leco de la comunidad Torewa, en el Parque Madidi. El ministro aclaró que la muerte no fue resultado de un ajuste de cuentas, conflictos territoriales ni minería ilegal, como se especuló. La noticia generó diversas reacciones, con la Unión Europea, organizaciones indígenas y de derechos humanos expresando su condena por el crimen y denunciando las amenazas extractivistas en la región.
Sin embargo, algunas organizaciones, como la Contiocap, mostraron reservas sobre las circunstancias del asesinato y las declaraciones del joven indígena tsimane detenido, cuestionando la falta de garantías en su confesión, ya que no se conoce si estuvo acompañado por un abogado defensor. Además, se criticó la exposición del detenido, quien fue trasladado maniatado y sin respeto a su derecho al debido proceso. La Contiocap también expresó preocupación por las acusaciones directas contra miembros de la comunidad Torewa Campesina, sin pruebas claras.
En cuanto a los conflictos en la región, se mencionó que la disputa territorial entre las comunidades Torewa indígena y campesina se remonta a la década de los 90, cuando los lecos ampliaron su territorio cerca del río Hondo, lo que generó tensiones. Además, aunque la actividad minera en la zona había disminuido, se vinculó la violencia a problemas de tierras y minería ilegal, lo que sigue afectando a la región y generando preocupación sobre la posible intervención del Sernap para desalojar a una de las comunidades del Parque Nacional Madidi.
(imagen: RR.SS)
Publicado el 17-02-25