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Fiestas con barbijos: en pospandemia la bioseguridad es la invitada inevitable

La Paz, 22 de noviembre 2020 (radiolider97.bo).- Ariel y Esvenka se casaron hace apenas unos días, meses después de la fecha que en un principio tenían prevista y con una celebración muy distinta a la que habían soñado. “Nuestro objetivo era casarnos en abril en Copacabana; teníamos ya todo planificado y una lista de 200 invitados, pero por la pandemia tuvimos que suspenderlo y recién lo hemos podido hacer. La celebración fue chiquita y corta, pero muy emotiva”.

La pareja festejó la unión de su amor en el jardín de un rincón familiar, acompañada sólo por las 30 personas más allegadas. Se acomodaron de a siete en unas grandes mesas separadas unas de otras, en las cuales las copas de vino fueron rociadas por pequeños pulverizadores de alcohol desinfectante.

“Sólo hubo champán para hacer el brindis”, dice Esvenka Gutiérrez. Mientras que el grupo de músicos que amenizó la velada, recuerda, estaba apartado de los invitados.

Después de ocho meses de inactividad, el salón de eventos La Candela, ubicado en la zona de Bajo Següencoma, se vistió de nuevo de gala para recibir a los 50 invitados de su primera boda en esta fase de posconfinamiento.

“Nuestro salón tiene capacidad para albergar a 200 personas, pero como ahora debemos operar con el 50% del aforo, nuestra capacidad máxima se ha reducido a 100”, señala Rosshalde Barthelemy, administradora del lugar.

Kits sanitarios de recuerdos

Para garantizar la seguridad tanto de los invitados, como del equipo encargado de cumplir con el más mínimo detalle para la ocasión, cada proveedor (decoración, floristería, equipamiento, etc.) ejecutó su trabajo en horas previamente programadas: “Después del armado se hizo una desinfección del salón”.

Y llegado el momento, un túnel de desinfección recibió uno a uno a los invitados justo a la entrada del lugar. Posteriormente, un profesional del área de salud les tomó la temperatura, así como el nivel de oxígeno en sangre.

 

“Por protocolo, si un invitado tiene una temperatura que supera los 37,5 grados no puede ingresar al salón y eso está establecido como cláusula en el contrato”, resalta Barthelemy.

Y una vez dentro, los barbijos y el kit de desinfección fueron parte de la fiesta: “Como en el salón tienen que estar obligatoriamente con el barbijo, se les entregó un kit de bioseguridad a cada uno de los invitados con dos mascarillas y un alcohol en gel. Estos gastos corren por cuenta del cliente, en este caso de los novios, lo que hace que el precio se incremente, pero es parte del protocolo”, dice Barthelemy.

Ocho mesas con dos metros de por medio entre cada una de ellas albergó a los comensales, que de a seis disfrutaron de un exquisito menú que se consumó con la llegada de la torta, hasta entonces aislada en una vitrina. El poco tiempo restante lo dedicaron al baile: “no aceptamos grupo en vivo en el salón y, como eran pocos, bailaban distanciados”. Entre tanto, el reloj marcó las siete y el evento llegó a su fin. 

“El horario no tiene sentido, pero deben concluir a esa hora”, comenta Barthelemy, quien asegura que desde el día en que el municipio autorizó el funcionamiento de los salones de eventos empezaron a recibir una ola de solicitudes, sobre todo de bodas, y ya tienen todo diciembre lleno: “muchos de los matrimonios que teníamos para este año incluían bebidas alcohólicas, pero como por el momento no están permitidas se han reprogramado para el próximo”.

 

 

La normativa vigente

El pasado 13 de noviembre, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) autorizó el funcionamiento de los salones de fiesta, que deben operar únicamente de jueves a domingo en el horario de 10:00 a 19:00 horas y bajo un estricto protocolo de bioseguridad que contempla los procedimientos a seguir antes, durante y después del evento por parte de los diferentes actores.

Entre las medidas más destacadas, el protocolo (que consta de 17 páginas) establece la prohibición del expendio y consumo de bebidas alcohólicas, permitiéndose únicamente las bebidas de acompañamiento para el momento del brindis; que el aforo del salón no supere el 50% de su capacidad, debiéndose mantener la distancia física recomendada de 1,5 metros; y la implementación de señalética para garantizar dicho distanciamiento así como el cumplimiento de las demás medidas.

También contempla la desinfección de manos y calzado a la entrada, toma de temperatura de cada persona que accede al predio y registro de los resultados, de su nombre completo y el número de su cédula de identidad, entre otros datos. Para los eventos con asistencia de más de 100 personas se debe contar con personal médico. 

El equipo que presta servicio en el salón debe usar barbijo, guantes, gorro y lentes durante toda la jornada, mientras que los invitados solo pueden sacarse el barbijo para comer. En las mesas pueden acomodarse seis personas en el caso de ser parejas, y cinco si no lo fueren. En caso de ser una burbuja social (núcleo familiar) pueden sentarse hasta 10, como normalmente se hacía.
 

Cero  alcohol y pedidos por WhatsApp

Si el evento cuenta con la presencia de un DJ, los invitados deben usar medios alternativos como WhatsApp para realizar pedidos musicales; los grupos y orquestas deben actuar con una distancia mínima de dos metros entre ellos y los invitados, y está prohibida la interacción entre unos y otros.

La norma también establece que la realización de cualquier evento será previa autorización del GAMLP. Los propietarios de los salones deben llenar una declaración jurada vía electrónica de cumplimiento del Protocolo de Bioseguridad y responsabilidad ante incumplimiento del mismo. Caso contrario, se exponen a ser sancionados por la Intendencia Municipal, instancia encargada de realizar el control y supervisión de los salones.

“Nos ha complicado porque es un protocolo bastante complejo”, apostilla Any Alarcón, gerente general de la empresa organizadora de eventos “RM Eventos”. “Pero se puede, lo estamos haciendo”, agrega. 

La boda que organizaron recientemente tuvo lugar en el jardín de una casa. Si bien fue una celebración “pequeña” y “más íntima”, las medidas de bioseguridad fueron igual de estrictas.

“Todo el material que se utilizó, como piezas decorativas, vajilla, menaje o mantelería estaba envuelto en plástico y previamente desinfectado. Los manteles, por ejemplo, se planchan a una temperatura de más de 60 grados para eliminar cualquier tipo de virus o bacteria, y los cubiertos y servilletas están en empaques individuales sellados para cada invitado”, sostiene Alarcón, que ha visto en las “bodas petite” una oportunidad para reactivar su negocio.
 

Graduaciones se alistan sólo con papás como invitados 

El pasado viernes, mediante el Decreto Municipal 038/2020, la Alcaldía de La Paz autorizó el uso de paraninfos, coliseos, teatros u otros para los actos de graduación de los bachilleres, que deben realizarse siguiendo los mismos protocolos de bioseguridad que se establecieron para los cines.

Las fiestas de graduación deben limitar la cantidad de familias asistentes a un 50% del aforo de dichos espacios y se deberá respetar la “burbuja social”, es decir, las familias podrán agruparse pero manteniendo la distancia física de 1,5 metros (dos butacas) a los lados, adelante y atrás.

“En mi colegio estamos definiendo que nos acompañen solo dos invitados, el papá y la mamá”, afirma Aracely Quispe, alumna de la promo del  Domingo Savio.

Estos recintos solo pueden funcionar de jueves a domingo de 10:00 a 19:00  y deben cumplir con algunas exigencias como la toma de temperatura al ingreso, el uso de pediluvios, de barbijos y alcohol en gel y evitar aglomeraciones a la salida. Tanto en los actos de graduación como en las fiestas posteriores está prohibida la venta de bebidas alcohólicas, pues así lo establece el protocolo  edil.

 

“En mi promo, más que una fiesta, estamos planificando un encuentro en una casa campestre de Mallasa, algo al aire libre para prevenir el contagio”, asevera Stefany Rivera, bachiller del colegio Humboldt.

FUENTE: PAGIN SIETE
 

Publicado el 22/11/2020

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